Asamblea eclesial. Mayo 2026: 
“Renovados para la misión”

La Asamblea de Iglesia en Castilla ha sido un gran encuentro sinodal que reunió en Ávila a más de 300 representantes de todas las realidades eclesiales: laicos, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos. Todos ellos participaron con voz y voto en un proceso de discernimiento y toma de decisiones para el futuro de la Iglesia en Castilla.

Se celebró del del 30 de abril al 2 de mayo de 2026 en Ávila... y sus espacios principales fueron el Colegio Diocesano Asunción de Nuestra Señora, la Iglesia de San Pedro Apóstol y la Catedral de Ávila, donde se celebró la Eucaristía de clausura.

Animados por el lema “Renovados para la misión”, esta Asamblea ha supuesto un hito en la aplicación del Sínodo en España… y ha recogido los frutos de un itinerario de trabajo iniciado en 2024, en el que las diócesis de Iglesia en Castilla han reflexionado juntas sobre su realidad y han discernido qué pide hoy el Espíritu Santo a la Iglesia en este territorio.

En la Asamblea de la Iglesia en Castilla, cada diócesis estuvo representada por su obispo o arzobispo, junto a presbíteros, religiosos y religiosas y laicos (que representaban dos tercios de los participantes). También se cuidó la presencia de, al menos, dos jóvenes por delegación diocesana. Y participaron, como observadores las diócesis de León y Astorga y el Equipo del Sínodo de la Conferencia Episcopal Española.

El trabajo de la Asamblea se ha apoyado en el documento de trabajo: “La conversión pastoral y misionera de la Iglesia en Castilla”que abordaba tres grandes ámbitos: la “conversión pastoral y fortalecimiento del encuentro con Jesucristo”, la “renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable” y la “reforma de las estructuras evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital”.

Este documento, a partir del discernimiento en la Diócesis, generó un “Documento Cero” que, una vez presentado en la Asamblea, sirvió para la reflexión a partir de una síntesis conjunta.

Los participantes en la Asamblea trabajaron en 25 grupos pequeños mediante la metodología de la Conversación en el Espíritu y, reunidos en plenario votaron las conclusiones finales, que se ofrecen como pistas de camino para las diócesis de Castilla y para el conjunto de la Iglesia en España.

La Asamblea de la Iglesia en Castilla buscaba entre sus objetivos el impulsar una Iglesia más viva, participativa y misionera”, “fortalecer la comunión entre las diócesis de Castilla”, “ofrecer respuestas evangélicas a los desafíos de la sociedad actual” y “concretar decisiones pastorales que ayuden a anunciar mejor el Evangelio hoy”.

El sentir mayoritario es que estos objetivos llegaron a buen puerto y que se abre una nueva época para nuestras Iglesias particulares.

 

Pistas para el Camino

Bloque 1: La conversión pastoral y fortalecimiento del encuentro con Jesucristo.

  • impulsar la creación de pequeños grupos de vida, a través de una campaña diocesana y de la preparación de personas que puedan ser acompañantes en sus inicios.
  • formar a los agentes pastorales en dinámicas para trabajar y programar en equipo (en las unidades pastorales, sacerdotes, seminaristas, laicos y consagrados…) para que planifiquen y desarrollen conjuntamente la acción pastoral superando el clericalismo.

Bloque 2: La renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable.

  • reforzar la dimensión social de la evangelización a través de iniciativas de caridad, justicia y compromiso social que hagan visible el Evangelio en la vida cotidiana
  • promover el discernimiento y acompañamiento de los carismas de cada bautizado para que le ayude a descubrir sus dones y su lugar en la misión de la Iglesia.

Bloque 3: La reforma de las estructuras evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital.

  • apostar decididamente por la catequesis familiar y de adultos en la diócesis.
  • replantear las unidades pastorales, formando las que pueden serlo realmente y aplicando criterios geográficos, históricos y religiosos propuestos desde el arciprestazgo, dotándolas de medios materiales y humanos.
  • formar equipos misioneros interparroquiales en los arciprestazgos, que propicien el primer anuncio y una formación continuada, creando además un fondo común de recursos y buenas prácticas al servicio de todas las comunidades.

 

 

 

Himno oficial: Renovados para la misión

Letra y música: Rogelio Cabado

¿En qué ámbitos trabajaremos?

La conversión es el eje central de la renovación. Como dice el Papa Francisco, evangelizar no es una carga, sino una misión llena de alegría cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.
Reconocemos que en Castilla somos un "pequeño rebaño" (Lc 12,32), y vemos esto como una oportunidad para vivir con más humildad, cercanía y creatividad.

CLAVES:

  • El encuentro personal con Jesús, que nos impulsa y envía a compartir el Evangelio con un entusiasmo que contagia. 
  • Crear espacios concretos de oración, silencio, adoración y diálogo fraterno para escuchar no solo la voz de Dios, sino también las inquietudes y necesidades de nuestros hermanos. 
  • No lamentarnos por la disminución de recursos o de fieles, sino a vivir esta situación como un tiempo de gracia, buscando nuevas formas de testimonio y anuncio del Evangelio, adaptadas a las realidades actuales con creatividad misionera.
  • El discernimiento comunitario nos enseña a caminar juntos. Para ello, contamos con la "conversación en el Espíritu" como método sinodal de trabajo.
  • La acogida y el anuncio del kerigma, así como su encarnación en la vida comunitaria y en la acción social de la Iglesia.

Queremos una Iglesia que sea como una familia, un hogar donde todos se sientan acogidos, escuchados y valorados. Esto exige una conversión en nuestras relaciones, que nos impulse a ser más compasivos, participativos y transparentes, fomentando la colaboración entre clérigos y laicos.

CLAVES: 

  • Construir relaciones cercanas y auténticas. La comunidad cristiana está llamada a superar el individualismo y las barreras sociales, cultivando un estilo de vida basado en la confianza, la fraternidad y el acompañamiento mutuo.
  • Un reconocimiento sincero y una participación real de los laicos en la misión de la Iglesia. Desarrollar una verdadera cultura vocacional, donde todas las vocaciones se valoren como expresiones de la única llamada bautismal a la santidad y la misión.
  • Los laicos requieren formación bíblica, teológica y pastoral que los capacite para compartir la fe con seguridad y para discernir los signos de los tiempos. Y las comunidades deben cuidar a sus sacerdotes, acompañándolos en sus dificultades y valorando su entrega, para que no caminen en soledad.
  • Vivir la transparencia y la rendición de cuentas para fortalecer la confianza dentro de la Iglesia y evitar actitudes de clericalismo. No se trata de imponer controles, sino de crecer juntos en responsabilidad compartida, con procesos claros en la gestión de recursos y en la toma de decisiones.

La conversión pastoral y misionera nos lleva de manera natural a revisar nuestras estructuras. No basta con cambiar métodos: necesitamos una organización que ayude realmente a evangelizar en un contexto de movilidad, pluralismo cultural y presencia digital. Esta reforma es relativa y permanente pues está al servicio de los procesos evangelizadores.

CLAVES:

  • Fortalecer comunidades vivas significa pasar de preguntarnos “¿qué es la Iglesia?” a “¿quiénes somos la Iglesia?”. Es clave cultivar la conciencia de pertenencia y el compromiso de todos los bautizados. 
  • Repensar las parroquias en clave de misión significa avanzar hacia unidades pastorales donde se compartan recursos humanos y materiales. 
  • Promover una participación real de los laicos en los consejos pastorales y económicos es una manera concreta de vivir la corresponsabilidad. 
  • Valorar la religiosidad popular como una oportunidad evangelizadora. Fiestas, romerías, peregrinaciones y santuarios son espacios privilegiados para anunciar el Evangelio. Con un estilo sencillo y cercano, estos momentos pueden ser lugares de encuentro con Dios y de renovación de la fe. 
  • Adaptarse al mundo digital es hoy imprescindible. La Iglesia está llamada a entrar en la cultura digital con creatividad, generando contenidos de calidad, transmitiendo esperanza y fe a través de nuevos lenguajes, pero siempre manteniendo la importancia del contacto humano y comunitario.

 

y, si quieres saber más ...

¿Cómo hemos llegado hasta la Asamblea de 2026?

2024.- Reconocer. 
Comienza el análisis

Primera reunión en Ávila  sobre “La conversión pastoral y misionera: una llamada a la renovación del estilo pastoral y de las estructuras evangelizadoras”

Conclusiones de 2024: se expone la realidad 
social y eclesial para 
promover un cambio

Puesta en marcha de un itinerario de 3 años para replantear la renovación del estilo pastoral y las estructuras evangelizadoras de las diócesis a la luz de la reflexión sobre el contexto sociodemográfico de nuestra tierra. 

2025.- Interpretar. 
Analizar los datos. Ver las causas, los efectos, y las consecuencias

Tras el análisis del año anterior, es el turno de interpretar las conclusiones para ver el camino que se puede tomar. "Si queremos resultados diferentes, tenemos que hacer cosas diferentes y aplicar métodos diferentes".

Conclusiones de 2025.- Anuncio de la gran Asamblea eclesial con toma de decisiones

Una vez interpretados los resultados, es hora de tomar decisiones en asamblea. Todos los miembros del pueblo de Dios podemos aprender unos de otros a caminar juntos desde las diversas experiencias

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